La Musicoterapia como disciplina de la salud posibilita el trabajo con personas para la consecución de objetivos, en distintos niveles de intervención. Está indicada en la atención de pacientes con trastornos de desarrollo, basándose principalmente en el estudio del desarrollo evolutivo de las funciones musicales. Se parte de la premisa de que todas las personas somos capaces de desarrollar funciones musicales más allá de presentar algún déficit o patología.

 

Nuestra herramienta de trabajo, la música, es una de las pocas actividades bihemisféricas, que permite poner en movimiento a todo nuestro cerebro. No existen áreas cerebrales específicas para el procesamiento musical, sino que la música comparte áreas con otras funciones cerebrales. Esto nos brinda una herramienta de acceso diferente para la estimulación y rehabilitación de las funciones, siempre teniendo en cuenta el concepto de plasticidad cerebral. La música puede estimular el funcionamiento cognitivo y puede ser utilizada para la recuperación de algunas competencias lingüísticas del habla, así como la estimulación multisensorial concreta (auditiva, visual, y táctil). Además, el componente rítmico de la música es muy organizador de los sistemas sensoriales. Como resultado, el procesamiento auditivo, el procesamiento sensorio-motriz y las habilidades motoras perceptivas pueden ser mejorados.

 

Por otra parte, la Musicoterapia puede permitir a los niños que no tienen lenguaje comunicarse, participar y expresarse de manera no verbal. Ayuda en el desarrollo de la comunicación verbal, el habla y el lenguaje. La interacción interpersonal y la reciprocidad en el juego compartido, la toma de turnos, la escucha y la respuesta a otra persona se incrementarían. Por último, brinda la oportunidad de desarrollar la identificación y expresión adecuada de sus emociones (Thaut, 2005).

 

El abordaje de Musicoterapia está centrado en el paciente. Todas las técnicas, metodologías y actividades que se utilizan en sesión responden a los objetivos planteados específicamente para cada persona, teniendo en cuenta el momento del proceso en que se encuentre. Así, se consideran los aspectos cognitivos, sociales, comunicativos y emocionales del paciente, sin excluir su dimensión motora y sensorial. Existen actividades que favorecen: la atención conjunta, la ampliación del tiempo, y de la calidad de la atención, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas, la anticipación, la flexibilidad, los distintos tipos de memoria (episódica, procedural, musical, autobiográfica).

A continuación, se describirán algunos criterios de derivación a musicoterapia:

 

Comunicación y lenguaje

 

  • Falta de intención comunicativa.
  • Lenguaje empobrecido o no acorde al esperable para su edad.
  • Presencia de ecolalias o poca inteligibilidad en el habla.
  • Dificultades en la interacción social a nivel verbal y no verbal.
  • Falta de comprensión o motivación para la comunicación.
  • Dificultades en la articulación, gesticulación o prosodia.

 

Sensorio – motor

 

  • Rehabilitación de movimientos o marcha.
  • Hiper o hipo sensibilidad a los sonidos.
  • Dificultad en la motricidad fina, gruesa.
  • Déficit en el armado del esquema corporal.
  • Dificultades en la planificación y coordinación de movimientos.

 

Emocional

 

  • Dificultades en la fluctuación emocional.
  • Dificultades para tramitar y reconocer las propias emociones.
  • Incongruencia de expresión en emocional según contexto.
  • Poco sentido de sí mismo o de modelo interno.

 

Social

 

  • Dificultades en la interacción social.
  • Escasa tolerancia a la frustración.
  • Dificultad significativa para sostener una espera.
  • Necesidad para realizar o mantener rutinas invariables.
  • Relaciones sociales empobrecidas.
  • La falta de capacidad o interés en el intercambio de experiencias.
  • Falta de reciprocidad emocional y empática.

 

Cognitiva

 

  • Dificultades en la atención, memoria y funciones ejecutivas.
  • Pensamiento inflexible.
  • Falta de inhibición.
  • Patrones rígidos, y repetitivos de actividad y juego.
  • Dificultades significativas en la respuesta al cambio.
  • Aparente falta de capacidad en el aprendizaje.

 

Este listado busca dar cuenta de cuestiones en donde la disciplina puede ser favorable para el sujeto, buscando no cerrarse en ella sino permitir una vía de entrada para comenzar a comprender como la música, en manos de un profesional musicoterapeuta calificado, puede brindar cambios  positivos en la calidad de vida de nuestros pacientes.

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